Como anteriormente acordamos, hemos visitado con la clase una exposición temporal en el centro de Tabakalera. En esta, se exponían diferentes tipos de comunicación entre diversos organismos vivientes con los que convivimos.
La exposición me ha asombrado considerablemente puesto que en un principio no me imaginaba encontrarme con nada parecido a las once obras que ahí estaban. Me ha gustado mucho el poder ir viendo diferentes obras mediante pantallas, acercándome mucho a otras, alejándome para verlo de diferente perspectiva, y también he disfrutado leyendo las historias que contaban lo que los autores querían transmitirnos.
Por ejemplo, la obra de Maider López llamada Watching Grass Grow me ha fascinado. El grabar y guardar así en un formato visual el crecimiento de la hierba es algo que puede resultar tan simple pero a la vez tan ocurrente que hace que nos preguntemos cosas o que valoremos otras que normalmente damos por hecho. O eso me ha provocado a mí.
El darse cuenta de que aunque el cambio no sea notorio a pequeña escala la naturaleza siempre está en constante transformación, hace que por un instante olvides todas las preocupaciones y te centres en lo que ves. En lo que quieres percibir. Y eso da un poco de paz, he de admitir.
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Mi compañera Andrea viendo el día dos de la película |
La obra que se encontraba en movimiento y nombraba aspectos de la sexualidad de los organismos que habitan en el océano está entre mis favoritas, indudablemente. En este caso, más que romperme la cabeza o buscarle un significado o algo semejante, he decidido quedarme observándola y disfrutar. Siempre me han gustado los pulpos y las especies marinas, cuanto más raras mejor. Puede que esa haya sido la principal razón por la que esta especie de cangrejos que contienen piedra me han hecho tanta gracia. De nuevo, era algo que no me esperaba encontrar y que he acabado observando de diferentes ángulos, asombrándome cada vez.
Por último, esta instalación de Tere Recarens ha hecho que me quede con la boca abierta. En ella podemos encontrar pancartas escritas en francés con frases bastante revolucionarias o reivindicativas. Están escritas con tierra, tras inspirarse por conversaciones que mantuvo con diferentes grupos humanos en Malí. También hay colgadas diferentes teteras de plástico, coloreadas en tonos diversos y a diferentes alturas, como metáfora de lo diferentes que podemos llegar a ser unos de otros.
He de ser sincera y es que frecuento mucho Tabakalera por comodidad y por lo bien que está abastecido para estudiar y hacer trabajos, y de vez en cuando visito las exposiciones que ahí se encuentran. Esta vez, me ha permitido aprender fuera de un aula y de forma más dinámica a la que estoy acostumbrada, y eso es lo que mas destacaría de esta experiencia.
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La clase en Tabakalera |
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